Si de repente toda luz en mi memoria se apagara . . .
No se si las estrellas algún día dejen de brillar, ayer averigüé la receta para cocinar estrellas, y ya no tengo miedo, porque con una cuerda rota de violín, una mordida de dona de chocolate del seven eleven, unas cuantas letras chinas, un ingrediente secreto muy secreto y un corazón resistente al agua hirviente obtienes 4 porciones!!
Y si antes de eso compro unas alas verdes podré viajar a acariciarlas y contarles un chiste.
Y regresar.

2 comentarios:
Que palabras más bonitas, como una brisa fresca con aroma del mar. Ahí por donde estabas en mi cielo cae ahora una lluvia de estrellas!
enseñame a cocinar estrellas
y yo t enseño a cocinar alas verdes en su jugo:)
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